Copa América femenina Chile 2018:

YA NO SE CONFORMAN

Ser una rama “emergente” del fútbol no es -ni debería ser- suficiente. Nemesia Hijós analiza la realidad del fútbol femenino argentino, cuyas condiciones empiezan a generar grietas de discordia que ya fueron manifestadas por las seleccionadas durante la reciente cita continental en Chile. Desde Argentina nos invitan a pensar el fútbol femenino para toda América.

 

 

Por *Nemesia Hijós, antropóloga.

Fuente: www.elfemenino.com.ar

 

El 8 de abril de 2001 Juan Román Riquelme festejaba un gol contra River en el Torneo Clausura, plantándose en el medio de La Bombonera en frente al palco de Mauricio Macri, quien fuera Presidente del Club Atlético Boca Juniors en ese entonces. Con las manos detrás de sus orejas, incorporaba al personaje de la televisión infantil “Topo Gigio” como símbolo de protesta en el fútbol argentino. El gesto tenía un trasfondo político y económico, el jugador estaba luchando por una mejora contractual personal. Más tarde este festejo fue reapropiado, no sólo por Carlos Tévez, sino también por jugadores de otros clubes y países. Y lo vimos en cientos de coberturas, televisivas, radiales, digitales.

 

El pasado sábado 7 de abril de 2018 y 17 años después de ese acto de protesta de Román, me encuentro que las orejas del “Topo Gigio” también las emula la delantera Soledad Jaimes mientras festeja su segundo gol contra Bolivia por la Copa América de Fútbol Femenino en Chile. El gesto, pidiendo ser escuchadas, se extiende al campo femenino, que también es fútbol argentino y orgullo nacional, a pesar de las muchas miradas para otro lado. ¿Qué pediría la delantera del seleccionado de fútbol femenino de Argentina? No le está reclamando a nadie mejoras en su contrato personal, esto excede el beneficio personal, ella juega en Dalian Quanjian F.C. de la liga de China, donde el fútbol femenino es profesional y pago. Al igual que lo estamos haciendo otras tantas mujeres en otros tantos espacios sociales, políticos, educativos y laborales, ella está pidiendo derechos. Como jugadora de la Selección Mayor, exigiría derecho a dejar de ser amateurs en un espacio de exigencia profesional, derecho a contar con divisiones juveniles, trabajo y formación a largo plazo, derecho a tener soporte técnico y todo el equipamiento e infraestructura necesaria (campo de juego decente para la disputa de partidos y de entrenamiento), derecho acceder a indumentaria y calzado adecuado, derecho a cobrar –mínimamente– viáticos y premios por ser jugadoras del seleccionado argentino disputando un torneo internacional, derecho a tener representatividad en la Comisión Directiva de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), derecho a la prevención y sanción de episodios de violencias de género dentro de los clubes, derecho a estar organizadas, a ser escuchadas, a dejar de ser invisibilizadas.

Mientras los medios de comunicación del país se dedican a hacer la cuenta regresiva para la Copa Mundial de Fútbol Masculino Rusia 2018, no ofrecieron información oficial respecto a la televisación de los partidos de la Selección de Fútbol Femenina, por lo cual sus seguidores debieron optar por consultar diferentes plataformas online y cuentas particulares. Si este es el escenario en el plano profesional y de competitividad más alto del fútbol femenino, tratemos de imaginar las dificultades en contextos marginales y desatendidos de nuestro país. Institucionalmente y de forma oficial, el panorama de desigualdad debería empezar a cambiar en 2019, no sólo porque los buenos resultados deportivos podrían tener impacto mediático (ya que la Selección Mayor tuvo posibilidades de clasificar para la Copa Mundial Femenina en Francia y los Panamericanos en Perú), sino porque una nueva política de la Confederación de Fútbol Sudamericano (CONMEBOL) exige que todos los clubes que deseen participar en torneos internacionales deben contar con, por lo menos, una categoría juvenil femenina o asociarse a un club que posea la misma. La mayoría de los clubes argentinos de la primera división se verán afectados por este reglamento ya que tan sólo seis clubes actualmente participan en la liga femenina de la AFA.

En el marco del 68° Congreso Ordinario CONMEBOL Buenos Aires 2018, las declaraciones formales y políticamente correctas continúan: el presidente de la AFA Claudio “Chiqui” Tapia anuncia que “el fútbol argentino está desarrollando un proyecto en materia juveniles del fútbol femenino. Nuestro compromiso es trabajar con proyectos a largo plazo para poner a todas nuestras selecciones en el lugar que merecen”. ¿Cuál es ese lugar merecido? Como mujeres será problematizar el lugar tradicional y la invisibilidad que se nos ha asignado en la sociedad, y en la participación en los deportes en particular, considerando que el campo deportivo ha sido usualmente representado como un espacio de y para hombres. Abramos la cancha entonces. Busquemos la transformación, el cambio comienza ahora.

*Nemesia Hijós es Becaria Doctoral CONICET. Maestranda en Antropología Social (IDES/IDAES-UNSAM). Licenciada y Profesora en Ciencias Antropológicas, orientación sociocultural (FFyL, UBA). Docente de primera ad-honorem del Seminario de Cultura Popular y Cultura Masiva de la Carrera de Ciencias de la Comunicación (FSOC, UBA).

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