POR JORGE DROUILLAS ESPINOSA, MAGÍSTER EN HISTORIA Y CIENCIAS SOCIALES, PROFESOR DE BOXEO AMATEUR, JUEZ DE BOXEO AMATEUR. COLUMNISTA EN BOXEADORES.CL

Por su constante falta de preparación física, llegó a desarrollar una táctica para ganar por la vía rápida, ya que “Sabia que la falta de físico le impedía muchas veces ganar por puntos, su estrategia consistía en dejarse golpear, y esperar una falla defensiva mientras se atacaba, lanzaba un gualetazo de derecha o izquierda para noquear de contra”

 

Miguel Salfate, era un boxeador amateur de la década de 1940- 1955, que tuvo una carrera con altos y bajos, si bien no fue característicamente exitoso, ya que disputo el campeonato nacional en nueve ocasiones, desde 1944 (solo logró ganarlo en 1952), era el único peso medio de la zona central. En su natal Rancagua, no tenía ningún compañero de sparring con quien prepararse.

Salfate aseguraba, que todo lo que sabía de boxeo, lo había aprendido mirando, forma común de aprendizaje durante la mitad del siglo XX, aunque esto no siempre había sido así. Una de las cosas interesantes es que Salfate comenta a revista Estadio en 1955, que en el extranjero no le iba mal, dio buenos combates en Buenos Aires y en Montevideo. Las razones para sus buenas presentaciones en el exterior, son la existencia de variados compañeros de “guanteo”, que le permitían preparase mejor para los combates. Cuando describe como era su entrenamiento en Rancagua no deja de impresionar lo precario de su preparación: en su casa hacia sombra, gimnasia y pesas, no le gustaba correr así que, no lo hacía muy a menudo, no tenía compañeros de sparring, por lo tanto, solo peleaba a cuando llegaba a los campeonatos. Por su constante falta de preparación física, llegó a desarrollar una táctica para ganar por la vía rápida, ya que “Sabia que la falta de físico le impedía muchas veces ganar por puntos, su estrategia consistía en dejarse golpear, y esperar una falla defensiva mientras se atacaba, lanzaba un gualetazo de derecha o izquierda para noquear de contra”.

A pesar de lo rudimentario del entrenamiento, Salfate fue medallista panamericano, con un entrenamiento que parece ser una parodia de preparación atlética, si pensamos que en Chile, Ricardo Araneda en 1995 en Mar del Plata y Miguel Veliz Toronto en 2015, obtuvieron la misma presea, virtualmente en un plazo de 20 años. Si bien no son comparables las épocas y el tipo de boxeo. Dicho esto, es posible establecer una línea de desarrollo de nuestro boxeo en 1950, caracterizado por la precariedad y la formación en solitario de los púgiles; recordemos el caso emblemático de Carlos Lucas, “el solitario” que ganó medalla de bronce en Melbourne, con un entrenamiento más bien precario, en el Lago Villarica, sin siquiera implementos de boxeo.

El boxeo amateur entre 1940-1960 parece estar inmerso en un escenario de carencias absolutas y técnicas macondianas de entrenamiento. Desde 1930, la existencia de clubes privados de boxeo comenzó a decaer y así mismo la competencia, la Federación de Boxeo, era más bien un ente regulador de los oficiales de Ring y si bien es cierto, la escena era mucho más ajetreada que la de hoy, existió un paulatino decaimiento en la formación técnica y sobre todo de los circuitos deportivos; lo que fue mermando la calidad técnica de boxeo y así, la preparación deportiva fue desarrollándose en torno a la improvisación. Sin duda factores como el decaimiento de los circuitos de competencia y la improvisación técnica y deportiva, fueron mermando los resultados deportivos y la escuela técnica chilena.

Si bien Miguel Salfate, no fue un boxeador con grandes laureles, si es signo de una época particularmente critica para el desarrollo del futuro del boxeo nacional.